Usos de la apitoxina

Usos de la apitoxina: cosmética seleccionada

Usos de la apitoxina

La apitoxina es una sustancia venenosa altamente compleja que producen las abejas obreras en unas glándulas situadas en la parte de atrás del abdomen. Los usos de la apitoxina son muy variados. Las abejas la utilizan para defenderse de posibles predadores.

Este producto se recoge de manera muy sencilla. En la piquera se debe colocar una especie de esponja, que esté rodeada de hilos de cobre sin recubrir, los cuales reciben una pequeña corriente eléctrica. De este modo, las abejas que pasan por la piquera reciben una pequeña descarga y dejan clavado el aguijón en la esponja. Así, más tarde, el apicultor puede recuperar dicha esponja, que se estruja y sale el veneno que la ha impregnado.

No hay que olvidar que las abejas se vuelven un poco más agresivas de la cuenta por este proceso. Por lo tanto, es recomendable que las colmenas de las que se vaya a recoger la sustancia estén lo más alejadas posible de zonas de tránsito de otros animales y humanos.

Usos de la apitoxina y propiedades

La sustancia apitoxina no solo refuerza la seguridad de las abejas, sino que es un producto que se emplea en medicina gracias a sus propiedades. La apitoxina tiene un alto poder antiartrítico, antiinflamatorio, analgésico y antialérgico, además de propiedades hemolíticas, anticoagulantes y bactericidas.

La apiterapia recoge el uso de esta sustancia como complemento al tratamiento de reuma y otras afecciones de las articulaciones. A pesar de esto, la apitoxina no está autorizada como un medicamento farmacéutico, sino que su uso recae en la medicina natural. Una dosis de 1 ml contiene 1000 microgramos de veneno, lo que equivale a lo que producirían diez abejas obreras.